#SENSOR – Junio 2026
Lo que brota a pesar del agotamiento
Por Pedro Sáez Martínez · SENSOR #2 — Junio 2026
Como algunas de mis reflexiones, esta está escrita en español 🇪🇸; if you'd prefer to read it in English 🇬🇧, you can do so here.
Ya a mitad de año, y probablemente ya sientas ese agotamiento laboral. Esa disminución en la capacidad (y las ganas) de prestar atención.
Cuando me siento a mirar el paisaje del mes, veo una contradicción… Tenemos tantas señales que apuntan hacia ciertas transformaciones (sociales, ecológicas…), y tan poca energía para prestarles la atención que merecen.
El terreno del que ha de brotar el cambio — nuestra atención, nuestra confianza, el conocimiento que compartimos — se sigue agrietando. Y aun así, hay señales de cambio (¿y de esperanza?).
Desde el Mar Menor (todo un ecosistema natural, la laguna salada más grande de Europa) compareciendo ante un tribunal, pasando por Escocia convirtiendo la riqueza comunitaria en obligación legal, hasta el Papa poniéndole freno moral a la IA.
Incluso cuando no estamos prestando atención, algunos brotes siguen germinando. Si tienes un momento, te invito a que te detengas a observarlos.
Panel de señales — #sensor Junio 2026
Este mes, vamos a abrir la conversación con dos señales concretas, de entre todo el panel. Si sientes que se queda en el tintero hablar de alguna otra señal… ¡coméntanoslo!
Señales de cambio a principios de junio
Estar y no estar: desde lo laboral hasta lo digital
El informe de Gallup de este año nos cuenta que sólo uno de cada cinco trabajadores del mundo está emocionalmente vinculado a su trabajo. Esto es el nivel más bajo desde los confinamientos por el COVID. Lo bautizan como El Gran Desapego: la gente se queda en la empresa (el mercado no está para tomar riesgos y largarse) pero se desconecta por dentro.
De forma paralela, la investigadora Gloria Mark lleva dos décadas midiendo cómo se desploma nuestra atención sostenida en pantalla: de dos minutos y medio en 2004 a 47 segundos hoy. Quizá, la atención que necesitamos prestar a pantallas, estímulos, decisiones por tomar… no hace más que crecer, y nuestros cerebros no pueden más.
Por otro lado, la IA nos traía la promesa de quitarnos carga de trabajo al aumentar la productividad. Y sin embargo, parece que está aumentando estos estímulos y cantidad de decisiones que necesitamos tomar. BCG y HBR documentan lo que llaman “AI Brain Fry”: niebla mental, dolores de cabeza, y decisiones más lentas en quienes manejan varios sistemas de IA a la vez. Y es que en realidad la IA nos amplía la “esfera de responsabilidad”: más outputs que supervisar, más información que digerir… en el mismo tiempo.
El Mar Menor: la laguna que habla en un tribunal
El 21 de mayo, en la Audiencia Provincial de Cartagena, el Mar Menor compareció como víctima y acusación particular en un proceso penal. Un ecosistema natural, con voz propia.
Esta laguna, con personalidad jurídica reconocida gracias a la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) de más de 600.000 firmas, se sentó en el banquillo frente a las entidades responsables de dañarla. Esto es la primera vez que pasa en Europa, y es un ejemplo magnífico de Life-Centered (o “more-than-human”): incluir a otros seres vivos, no-humanos, en la conversación, darles el espacio para hablar y defenderse. Y diseñar con ellos.
Los patrones de fondo
Un arma de doble filo
La IA es presentada como solución a la crisis climática mientras es una de las mayores fuentes nuevas de demanda energética (en Irlanda, los centros de datos van camino del 32% de la electricidad nacional). Se presenta como palanca de productividad mientras genera agotamiento cognitivo documentado. Y se la despliega como transformación organizacional… aunque su contabilidad no termina de cuadrar: Uber agotó en cuatro meses el presupuesto anual de IA para código, y Microsoft canceló las licencias de una herramienta de codificación en toda una división para consolidar el gasto en la suya propia. Parece que las promesas de productividad y crecimiento económico se estancan.
Y mientras tanto, el Papa León XIV inicia una cruzada contra estas tecnologías, comparándolas con la mítica Torre de Babel. Su Magnifica Humanitas está dirigida a 1.400 millones de católicos “y a toda persona de buena voluntad”, y ha sido presentada junto a uno de los cofundadores de Anthropic. Quizá, como los discursos climáticos, las expectativas sobre las transformaciones disruptivas basadas en IA deberían templarse.
La articulación de los espacios colectivos
La escala local podría estar recuperando legitimidad como espacio donde actuar, adoptando nuevas formas institucionales, jurídicas y técnicas. Desde las comunidades energéticas en España (262 proyectos, 111.000 personas), pasando por la Community Wealth Building Act escocesa, hasta el juicio del Mar Menor (que no deja de ser una “bio-región”). El patrón que identificamos es la construcción de estructuras de gobernanza y propiedad que retienen el valor —económico, social, ecológico— en el territorio donde se genera. Vamos, lo que en Diseño Regenerativo se llama “diseñar desde el lugar”.
Sin embargo, en lo digital, la vida comunitaria parece no salir adelante con facilidad… la articulación de lo colectivo en red sigue viviendo en “tierra alquilada” — grandes plataformas con inversores que esperan retornos. El hecho de que la “mierdificación” se asiente en Substack (sí, esta misma casa) como ya lo hizo en otras plataformas (Instagram, Twitter-X…), nos recuerda que la soberanía comunitaria todavía no se ha resuelto en lo digital. ¿Quién posee la infraestructura sobre la que construimos comunidad, y cómo garantizamos que esa soberanía se quede con las personas?
Prestar atención permite hacer germinar los cambios que deseamos
Si el 80% de la fuerza de trabajo está desvinculada, si la atención media en pantalla cae por debajo del minuto, si la IA añade carga cognitiva en lugar de aliviarla… entonces el suelo en el que tendría que germinar cualquier cambio está agotado. Quizá tengamos que ponernos en barbecho.
Más que un problema de bienestar individual, es una cuestión de capacidad colectiva. Las transiciones ecosociales piden justo lo que más escasea — atención sostenida, compromiso emocional con proyectos de largo aliento, tolerancia a la ambigüedad. Y no parece que tengamos mucha “energía social” para ello.
Quizá, tenemos que empezar a tratar la atención, la confianza, la energía social, como activos que se diseñan y se protegen. No simplemente un recurso que se asume disponible. Quizá, el trabajo regenerativo de nuestro tiempo, tiene que poner atención ahí.
La voz del mes
Terry Irwin y el Transition Design Institute (Carnegie Mellon) son, para mí, la voz de este mes. Irwin es probablemente quien con más claridad ha situado el diseño al servicio de transiciones sistémicas.
La pongo en el foco ahora por la 5ª Conferencia Internacional de Transition Design —coorganizada con el Tec de Monterrey y la Universidad de Palermo—, que se celebra en Ciudad de México del 8 al 11 de julio bajo el tema Weaving Regenerative Futures. Es el mayor punto de encuentro global de quienes trabajamos en cambio sistémico, y la encarnación académica de mucho de lo que cuenta este número: lo local, los futuros regenerativos, el diseño para la transición.
Y por cierto, allí estaremos con nuestra propuesta seleccionada “Designing for Sustained Participation in Regenerative Transitions: Lessons from Five Cases”.
Recurso del mes
Si solo te llevas un documento de este SENSOR, que sea el State of Finance for Nature 2026: Nature in the Red, del PNUMA. Es la referencia de datos más completa sobre la brecha entre inversión destructiva e inversión regenerativa, y trae una herramienta muy interesante: la Nature Transition X-Curve. Lo recomiendo porque traduce el lenguaje del impacto ambiental al del riesgo financiero y la oportunidad de mercado —justo el puente que necesitas cuando una propuesta de valor regenerativa tiene que sostenerse delante de quien decide presupuestos—. Descarga gratuita: unep.org/resources/state-finance-nature-2026.
Si lo que más escasea para sostener una transición es nuestra propia atención y nuestro compromiso, que siguen vaciándose… ¿qué tendríamos que rediseñar, en nuestras organizaciones o en nuestras propias vidas, para que algo nuevo tuviera dónde echar raíz?
Pedro Sáez Martínez
Un mundo nuevo está formándose continuamente, poniéndonos al frente horizontes inspiradores, a la par que retos complejos. En este espacio intermedio, entre lo que es y lo que podría ser, Regeneración Creativa es una comunidad de práctica e investigación que busca darle vida a lo que está por venir.
Regeneración Creativa, como comunidad y como marco metodológico, está abierto por obras. Trabajando en Creative Commons, en conocimiento abierto, la idea es que cualquier persona u organización pueda usar, adaptar y mejorar los marcos con los que trabajamos. Si en algún momento empleas alguna de estas herramientas de la metodología en un proyecto, te agradeceré enormemente que me lo comentes. Comparte este SENSOR con quien esté navegando transiciones complejas.
Este artículo forma parte de Regeneración Creativa — una comunidad y una metodología de diseño estratégico, enfocada en diseñar las condiciones que hacen posibles las transiciones ecosociales. Publicado siempre bajo Creative Commons (CC-BY-NC-SA 4.0).
Este ensayo fue publicado originalmente en monnou.com/es/sensor-2026-june-trend-research/ en junio de 2026. La versión canónica, con referencias y formato completo — y el barrido de todas las señales del mes —, se encuentra en monnou.com.
Referencias principales: Gallup, State of the Global Workplace 2026 · Gloria Mark, Attention Span (2023) — las extrapolaciones a 2026 del preprint de Eliav, “The Cognitive Divergence” (arXiv, 2026), no están revisadas por pares · elDiario.es (Mar Menor) · Fortune y The Verge (Uber/Microsoft) · UNEP, State of Finance for Nature 2026.



